Atravesar un proceso judicial después de haber sufrido un abuso durante la infancia implica enfrentarse no solo a una instancia jurídica, sino también a una historia que durante años pudo haber permanecido en silencio. Denunciar significa volver sobre aquello que alguna vez dolió, ponerlo en palabras y comenzar un recorrido que, más allá de los tiempos de la Justicia, tiene una dimensión profundamente humana.